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Ciclo del día

Constatado, el día tiene veinticuatro horas. No se puede agrandar, ni tampoco achicar el tiempo que transcurre en el mismo. Es por ello que, a tanto analizar y refutar, puedo llegar a decir que el tiempo es relativo. Es relativizado en como uno vive en ese tiempo que transcurre; es en la relación que hay entre el tiempo que uno esta presente o uno esta ausente. Veinticuatro horas tiene un día. El tiempo que uno se habite en ese ciclo horario que nosotros mismos organizamos, para sentir que controlamos, es el tiempo real del día. Ese tiempo es el verdaderamente trascendental. Es el único momento que es realmente importante, lo otro es solo un ciclo de agujas que se desplazan circularmente en un constante sinsentido. Matías Hugo Figliola
Esperando la polinización  Matías Hugo Figliola

Lo perdido, lo encontrado

Solto la cuerda, decidio que ese momento era el ultimo. Vio como se alejaba la balsa, y con ella el amor que tanto alimento. La decisión estaba tomada, nada vale la pena el sufrimiento. Y el soltarla le atormentaba, pero era lo realmente honesto. Tantos tiempos teniendo esa soga, haciendo una fuerza desmedida. Pensando que eso era amor, y solo era dolor, disfrazado de negación. La balsa se fue, y con ella lo que amaba. Con mis manos sueltas al fin pude, sentir mi piel, mi cara y recordarme que me amaba. Ese falso amor, se fue con mi aceptación de la verdad. Que no hay amor, cuando no hay igualdad, ni unidad, ni reciprocidad. Hoy el amor esta en mi, y espero deseos poderlo compartir. Aun con ese deseo, no me pierdo ni me desespero. Amor mio, amor que tambien pronto compartire. Amor nuestro, amor que todavia espera nacer. Matías Hugo Figliola
Elección  Matías Hugo Figliola

Entre gritos

Colas en el banco, gritos de clientes a clientes; gritos de clientes a empleados. Colectivo en movimiento, gritos de peatones al colectivero, grito de pasajeros al colectivero; el colectivero grita por dentro. Semáforo en amarillo; grito de los que están detrás del que freno, respetando la señal de luz. Gritos de los que están detrás del que espera a que se ponga verde su luz para arrancar; gritos también del que esta por arrancar a los peatones que cruzan sin interesarse por respetar y gritos de los peatones hacia los conductores por ser gritados. Lugar de comidas rápidas, gritos de los nenes que le piden a la madre que le compren el muñequito; gritos de las madres a sus hijos, gritándoles que no griten y que dejen que ella compre. Gritos de algún cliente apurando al empleado porque su pedido tarda más de lo que él cree, es lo necesario. Café, gritos de todos los presentes; queriendo conversar con quien están...
Al extremo del arroyo  Matías Hugo Figliola

Propia elección

Cosa fácil la de sonreir en un momento de alegría. De reir en momentos de bromas o chistes. Simple estado el poder estar relajado, en la propia cama. Sencillo sentimiento amoroso al ver al propio hijo/a sonreirle a uno mismo.Como también el sentirse comodo y contento en el lugar que a uno le genera ese estado. Tantos momentos y circunstancias facilitan estados amorosos y de armonía en uno mismo. Tantos son los lugares ... y tan poco tenemos que estar en contacto con uno mismo. He compredido que estar feliz, estar en armonía, poder gozar de la vida en momentos que fomentan esto, es hermoso. Asimismo, comprendi que los momentos mas bellos son cuando se le puede encontrar, dentro de uno, ese lugar de amor, de armonía, de placer aun en circunstancias adversas; en momentos en donde la íra, la bronca,  el odio, rencor y tantos otras emociones suelen hacernos reaccionar y cegar nuestra conexión con nuestra conciencia Allí esta el aprendizaje. Allí radica la conciencia; como tambi...
Paz en la ciudad  Matías Hugo Figliola

Pregunta, al fín, respondida.

He caminado varios caminos, también numerosas sendas. He mirado lagos, ríos, cielos, montañas; gente de traje y gente que no. He observado a mendigos y a millonarios. He estado caminando con esta pregunta desde hace tantos años, que ya he perdido la cuenta de hace cuanto me acompaña, o que golpea en mi cabeza. Hoy todo se resolvió, por una simple respuesta. Se acerco a mi, dando brincos, un saltamontes, mientras me encontraba absorto en mi. Estaba diciendo esta pregunta al aire, reformulándola nuevamente, como un disco que se encuentra rayado. La pregunta era: "¿Cuál es el propósito de mi vida, de la vida?; ¿cuál es el destino de vivir la vida, mi vida?" Una y otra vez, y esperaba que la idea caiga del cielo, que la respuesta caiga como una hoja; pero nada. El saltamontes, se posó en mi mano y me dijo, sutilmente: "El porqué de la vida, es muy sencillo. Es el vivirla; el vivirla plenamente, consientemente y en gozo. Es disfrutar y aprender de todas las exp...
¿Chiste?  Matías Hugo Figiola

Y todo cambió

Días nublados, y rutinarios. Despertarse, bañarse y echarse a andar. Ir y venir; y ningún cambio de rumbo. Constante constancia de nada y nadas, de estados vacios. Soles, lunas, estrellas y nubes. Pasos, saludos y abrazos. Charlas sin sentido, ni interés. Buscar algo para pasar la noche, solo para estar acompañados. Amanecer de un nuevo día. La rutina fue interrumpida. Un colectivo perdido, un semáforo en rojo. Y te cruzaste tu, y me cruce yo, y se cruzaron nuestros ojos. Los míticos flechazos unieron nuestras almas. El lazo ya estaba definido. Ni tu, ni yo nos conocíamos. Pero ambos lo vimos en nuestras caras. Mi audacia, épica. Tu voluntad, admirable. Me arrime para hablarte. Me aceptaste e invitaste, con una amorosa sonrisa. Los días cambiaron. Los días se encaminaron. Nos hemos conocido. Nos hemos conectado. Hemos renacido, en este amor. Pareja compuesta de amor, es la que posee su propio calor. Yo me siento en el centro del sol, con ...
Cena a la luz de la leña  Matías Hugo Figliola

Antiguo ritual

En los tiempos, en aquellos tiempos que han pasado hace muchísimos años, se tenía una filosofía. Era un modo de pensamiento, sentimiento y acción. Este ritual ha estado pasando de voz en voz; manteniendo siempre la identidad del mismo, sin agregados ni extracciones. Este ritual decía, dice y dirá: "Los miedos no se deben temer, ni se deben esconder. Tampoco de deben negar ni denunciar. Los miedos deben ser anunciados, como es anunciada la doncella que arriba al lugar. "Aquí viene saliendo, de dentro mio, el miedo a la inseguridad. Abrazadlo, amadlo y soltadlo."." Este es el ritual de antaño; de los primeros alquimistas. Algunos lo hemos olvidado y otros lo hemos mal aplicado. Ahora es el momento del recordar y del bien aplicar. Anunciadlo y dadle dirección, en estado amoroso. Matías Hugo Figliola
Bella anaranjada Matías Hugo Figliola

Cuéntame una historia

Contaban en una historia, un anciano y una anciana, que todos estábamos destinados y predestinados. Que habíamos elegido venir y también el para que habíamos elegido venir. Asimismo estaba sabido ya el cuando, el como y el porque de nuestra retirada. Estos dos estaban siempre dispuestos a hablar; esperaban sentados, uno al costado del otro. A la vera de una senda cotidianamente transitada. Sus caras eran de paz, serenidad y armonía. Estaban tranquilos, en el transcurrir de los días; y tambien de las noches. Veían tantas personas pasar, y nadie parar. Observaban las caras de estas personas y en sus ojos se veian las preocupaciones. Tensiones y nervios; envidia y gula. Codicia y rencor. Recelo y tristeza. Dolor y pena. Un día vieron pasar a un niño, de la mano de la madre. Lo que llamo la atención de este niño fue que los miro y sonrió con alegría, mientras las demas personas nos miraban y, tristemente, les tiraban monedas....
Atardece y permanece  Matías Hugo Figliola

Asoma el sol

Asoma el sol. Y el pájaro lo recibe con su canto. La ardilla lo contempla sentado desde una rama, con una nuez en muestra de ofrenda. También lo recibe el conejo, asomando sus orejas, y luego su cabeza, desde dentro de su cueva. La vaca muge en forma de aviso, como las campanas tibetanas. El gallo la acompaña como el canto de los lamas. El oso abre sus ojos por primera vez desde el invierno, saliendo de su letargo. El puma, por su lado, se detiene en una de las montañas mas altas, de todas las posibles vistas ante su mirada y observa al sol; aquel oro brillante dador de vida, y a todo lo que él revela ante su expandirse. La víbora detiene su movilidad y levanta la cabeza; saca su lengua como probando el aroma y sabor del sol; tomando nutrientes invisibles. Los peces se deleitan viendo múltiples soles, por el reflejo del mismo en el agua. Se percibe amor. Cada animal toma un momento de su vida para contemplar a aquella magnificencia aconteciendo. ...
Orquídea  Matías Hugo Figliola

Truenos en mi mente

Imágenes pasaban constantemente, sin correlación una con otra. Ideas se presentaban y se volvían a esconder. Mis ojos se paseaban en el afuera, mirando sin sentido cualquier objeto o situación. Los gestos de mi cara iban mutando constantemente, siendo yo inconsciente de ellos. Era como una lluvia de cosas, dentro mio; que me desbordaba y caían al exterior. Era un diluvio de información. Centelleantes imágenes me hacían ver diferentes cosas; como también mi situación actual. Chocan ideas, imágenes. Chocan todas las cosas en mi interior. Como truenos. Truenos en mi mente. Confusión en mi interior Desorientación en mi vida. Gritos al exterior. Matías Hugo Figliola
Simpleza  Matías Hugo Figliola