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Entradas

Sobre sus rieles - Por fecha 07/03/2012 -   Matías Hugo Figliola

Nadie lo notó

Situaciones que fueron sucediendo, una tras otra repetidamente. Intento escapar, pero no pudo. Esquivar si pudo, pero no con toda la suerte; estaba desorientado. Había perdido el sentido de ubicación. Esquivaba las cosas que se arremetían sobre lo que yo estaba viendo. Esquivo una, dos, tres... la cuarta ya no pudo esquivarla y fue impactado por ello. Aun así, siguió su andar. Se notaba que estaba fallando algo en su interior, que había algo o algunas cosas que no estaban andando como se dice "bien". Se notaba desesperación y angustia en el objeto. Se podía sentir el miedo a través de sus movimientos. Todo llego a su final en breves concatenación de sucesos. Ella sola, sin nadie a su lado. Su cabeza se relajo. Su cuerpo la acompaño en esa acción. Todo movimiento, cesó. La paloma había muerto, en un costado de la calle de empedrado. Nadie lo había notado, nadie salvo yo. La desp...
Memoria de un ocaso - Por fecha 05/03/2012 -  Matías Hugo Figliola

El momento del cambio

Mi yo me dijo que hacer, mientras mi miedo me hizo hacer. Yo me encontraba desorientado, entre mi inseguridad y mi deseo. Continué andando mi vida, en base a los mandatos dados. A las cosas que papa y mama me dieron, que confinaron mis propios pasos. Yo quise formar cosas en mi vida, pero la fuerza para boicotearme fue mayor. Yo quise hacer una pareja, pero mi miedo a la traición y al abandono fue peor. Han habido días de luz y amor, pero me enseñaron que eran premonición de la noche y desolación. Han habido días de alegría y calor, pero que estos perecían ante la tristeza y la desilusión. Todo esto y mas cosas me dijeron, pero hoy me veo capacitado a elegir. Al abandono que, me enseñaron, es sin razón, o al elegirme a mi mismo y poder vivir. Hoy ya ha pasado ese momento, ese segundo de elección. Hoy ya me encuentro, a mi mismo en esa decisión. Matías Hugo Figliol...
Homenaje al Perito Moreno - Por fecha 03/03/2012 -  Matías Hugo Figliola

De lo que no fue amor

Estuvo sentado en el portal de su casa, toda su vida. No se movió de allí, esperando ver pasar a su querida. Paso buscando con su vista, en el horizonte. Le habían dicho de pequeña, que el príncipe azul iba a llegar al galope. Había comprado la sortija, que era con diamantes. Ahora buscaba al corazón, al que esa sortija encaje. Tantas opciones de historias de amor, que terminan en desilusión. Es que cuantas, ninguna, de esas opciones, no las hemos tomamos desde el corazón. Han sucedido muchísimas veces, entre los conocidos y desconocidos. Hasta a veces me he visto a mi, en esa situación: De lo que no fue amor. - Por fecha 02/03/2012 -  Matías Hugo Figliola
Pisadas  Matías Hugo Figliola

Propongo

Sale el sol, y el día ya se encuentra transcurriendo. Pasan los minutos y uno no desea levantarse. Entre vueltas y vueltas dentro de la cama, el despertador repite su trabajo. Estamos preparados para poder suspender el sonido del levantarse para quedarnos en cama y estirar, aunque sea unos momentos mas, el levantarse. Ducha o no ducha, esa es una elección. Desayunar o no; café o mate, con o sin comida. Esa es otra elección. Salimos y seguimos nuestro andar repetitivo hasta nuestro trabajo. Hay días en que este dura, a nuestra percepción, poco; y otras que dura mas de lo que uno desearía. Termina y uno vuelve, repetidamente a casa. Allí esta nuevamente el elegir de hacer algo o no, descansar o salir; charlar, pensar, música, amigos. Varias posibilidades se presentan. Al finalizar el día, uno preparar al despertador para que cumpla la función rutinaria de despertarnos. En breves pasos explique el suceder ...
Una vez fue muelle - Por fecha 28/02/2012 - Matías Hugo Figliola

Dijo, y se fue.

No tenía mucho por decir, y por ello callaba. Algunos le creían mudo, mientras otros asumían que no estaba en la realidad. Se suponía que era autista, que estaba enojado con todo el mundo; que solo maldecía para sus adentros a todas las personas. Tanto se creía de él que se llego al punto de pensarlo ciego y sordo, y hasta posiblemente mudo. El estaba sentado, tranquilo; callado. En el tiempo que las demás personas lo veían, el no hablaba. Nunca lo habían visto hablar.  Igual, ninguna de estas personas le había hablado. Aunque el hombre no asumía ni presuponía ni prejuzgaba, solo aceptaba. El tiempo fue transcurriendo lentamente; en la cara de las personas que pasaban frente a él se podia percibir el paso del tiempo.  Una tarde, con mucha armonía y paz en su hacer, se paro y dijo: "me retiro. Veo que no tienen preguntas ni dudas ni ganas de charlar. Sigo mi andar. Les agrade...
Puente o vado - Por fecha 26/02/2012 -  Matías Hugo Figliola

Solo un pensamiento

Somos participes de todo suceso, activamente o pasivamente. Es decir que participamos de las cosas, estando presente en el lugar del hecho o sin estar. El silencio es peligroso. El callarse es un síntoma de aislamiento y de desventaja. Digo aislamiento porque uno no comunica al otro lo que piensa, siente. Y al no comunicar el otro individuo, igual a uno, asume la charla que debería de haber tenido con el otro. En ese asumir se crean conversaciones, enojos, peleas, etc. que nunca existieron. El callarse no da seguridad de nada. La seguridad no existe, es una palabra que cubre a la verdadera palabra que es aislamiento. Uno se separa del otro y luego uno le recrimina al otro que no esta, y viceversa. La otra palabra era "desventaja". Esta palabra la uso porque nos manejamos manipulando, condicionando y buscando beneficio personal en todo hacer. Estamos andando en base al rédito personal y, lamento decirlo, esto no es una ventaja. La ventaja, cuando se pe...
Laberinto  Matías Hugo Figliola

lo que sucedió

Tenía algo en su mano, era algo pequeño pero preciado. Tenía algo en su mano, y digo tenía, es que ya se lo han robado. Lo que tenía era la tríada de su vida. amor, paz y armonía. Ahora se lo han quitado, o es que él se lo ha entregado. Ahora posee en su mano, vacio, recelo y envidia. Entre tanto vacio rodeandolo, que hasta su mano no sabía si existía. Una noche recupero su tríada robada, amor, paz y armonía. Es que no se la habían robado ni nada, el solo fue, y lo sabía Es que su miedo fue su consejero, y con el perdió su deseo. Ahora esta cambiando de vocero, se elije a si mismo, sin su miedo. Matías Hugo Figliola
Amistad  Matías Hugo Figliola

Aquel pueblito que conocí

Caminando por las calles de un pueblo, de esos pueblos que uno los conoce solo por error. Que entra a ellos solo por intriga, sin tener nada que en ellos resalte. Las calles de este pueblo estaban como nuevas. El asfalto estaba levemente manchado por las ruedas de los autos. Como comentaba, me encontraba caminando por estas calles. Estaba caminando y mirando desinteresadamente; como pasando el momento para retirarme de ese pueblo que nada tenía para ofrecerme, ni ofrecerle a otro. Llevaba caminadas unas pocas cuadras, al rededor de cuatro o cinco, cuando algo me llamo la atención. En la encrucijada de calles había una palabra de color blanca, de un tamaño normal. Estaba escrita en sentido que la pudiera leer fácilmente. Al leer esta palabra pude ver que decía: "nuevo". Ver esta palabra me llamo la atención, pero no tanto como para detenerme por mucho tiempo; y proseguí mi caminar. Al llegar a la próxima encrucijada observe que estaba esc...
Ocaso en proceso -  Por fecha 21/02/2012 -   Matías Hugo Figliola

Por hoy, nada mas.

Culturas. Y dentro de ellas, ideas y gustos, formas de ver y pensar. Todo establecido, empaquetado y listo para insertar al nuevo individuo, que desde ese momento pasa a estar dividido entre lo que es, y será,  y lo que la cultura le dice que debe de ser y hacer. Las normas de convivencia, son funcionales. Las reglas, solo sirven para medir; lo rígido nunca sirvió. Y no servirá aunque se lo siga intentando. La cuestión esta en que nos vemos diferentes, y distantes, del otro; de cualquier otro. Vemos a un desconocido, que es desconocido hasta que uno se proponga a conocerlo. Somos diversos, cosa que no es peligrosa. Y distantes, porque ya no nos concebimos como unidad. Nos separamos tanto del otro, que creamos un abismo de conexión, y en ese abismo vemos al otro como agresor. No se lo preguntamos, ya desde estar fuera de nosotros entra en la categoría de agresor-perturbador-peligroso. Así fuimos dista...
La otra orilla  Matías Hugo Figliola

La diferencia

el trato de la gente esta desvirtuado; como se suele decir: "ya no es lo que era". El respeto, la educación, las buenas intenciones, el avasallar, la hipocresía. Todo ha cambiado de posiciones y de grado de valor. Ahora la gente finge ser algo que no es y también busca la forma de obtener un rédito, desleal muchas de las veces, en favor suyo, sin interesarse en el otro. Las manos que tocan la espalda son revisadas para ver si tienen puñal o no. Ya no hace falta que solo desconfiemos de nosotros y no nos tengamos respeto; sino que tenemos que dudar del otro. Doble gasto de energía. No he encontrado el punto de quiebre, en la formación de este modo de ser. Si puedo decir que veo su expansión, degradación, con el paso del tiempo. Asimismo, veo como están surgiendo, cada vez mas, gente con valores y con deseo de hacer el bien. Es que a mayor desequilibrio, debe haber mayor equilibrio; es coherente. No se a donde terminaremos, ...