Ir al contenido principal

Entradas

Tornazulado - Por fecha 07/07/2013 -  Matías Hugo Figliola

Así hice hoy

Me puse mi bóxer, luego mis medias y a continuación mi pantalón. Es que me gusta tener los pies calientes cuando entra el jean frío. La remera fue acomodada en mi pecho y con un movimiento de mi mano tome al símbolo que cuelga de una soga y lo puse por sobre la remera. Use mi peine favorito, ese que siempre esta y es fácil de usar. Utilice mi mano para domar, si es que el me lo permite, a mi pelo; y creo que llegamos a un mutuo acuerdo, el crece y yo lo dejo. El acto mas social lo realice a continuación. Me afeité, quise de mi rasgos naturales de la raza, saque lo primitivo de mi aspecto primitivo. Los dientes fueron bañados suavemente por mi cepillo y su pasta. Contentos de poder servir de espejo, o al menos de poder seguir estando para procesar la comida. Ya estoy presentable, al menos casi. Falta un saco y unos mocasines. Para poder salir y poder mostrarme, poder irme vendiendo a cada paso que doy, con mis mocasines nuevos y limpios; y mi saco de un gris claro que se asemeja ...
Humilde estancia de un pájaro - Por fecha 05/07/2013 -  Matías Hugo Figliola

Frases XXVIII

“Como puede ser el deseo de negación tan fuerte que acalla nuestra mente, que nos pretende decir lo que nuestro verdadero ser exclama con tanto amor. Como es que uno acepta el abandonarse por el solo hecho de confiar en su miedo, de que lo acepta como su aliado y su verdadera guía. Como es que solo al final se puede terminar de percibir lo que en verdad es, lo que en verdad somos... ... como...” - “El amor transcurre como el tiempo; debes de saber aprovecharlo, porque puedes perderte algo muy valioso.” - “Sonríe y, aunque no quieran, sonreirán contigo. Ama y, aunque no quieran, te amaran.” - “Pero utilizaste tu cabeza. Te genero debate y hasta un análisis de tus pensamientos que los creías seguros. Abriste un nuevo panorama en tu vida; es decir, saliste renaciste por dudar.” - Por fecha 04/07/2013 -    Matías Hugo Figliola
El aroma, casi perceptible - Por fecha 03/07/2013 -  Matías Hugo Figliola

En aquella glorieta

Ella se fue, el se quedó. Decidió esperarla. Su amor era más grande que el seguir con su vida. El confiaba en que ella iba a darse cuenta de su hacer e iba a volver. Acepto que iba a tomarse el tiempo pertinente, pero que ella regresaría. Comenzaron a pasar los días y el seguía esperándola, sentado en aquella banca de aquella plaza. La glorieta le suministraba reparo de las lluvias, del sol y del rocío de cada madrugada. Con los días llegaron las semanas y con estas, los meses. Él permanecía allí, sentado. Permanecía fiel a su idea y sentimiento. Permanecía sentado en aquella banca, debajo de aquella glorieta, esperando... esperándola. Confiaba en que ella iba a volver, que iba a llegar; que se iba a dar cuenta de su error. Los meses cambiaron a años y ya se perdió la noción de tiempo. Ya se medía por eternidad. Siguió sentado mientras los días marcaban su piel y las noches su alma. Siguió esperándola el los días malos y aun en los días buenos. Mantuvo su convicción. Mantuvo su...
Olfato - Por fecha 01/07/2013 -  Matías Hugo Figliola

Supuesta caja vacia

Ofrecí una caja vacía, la tomaste pensando que había algo dentro de ella. Me devolviste la caja vacía, con una mueca de ironía, pidiendo que ponga algo en ella. Tu sorpresa fue inevitable al escuchar mi respuesta Mi respuesta fue honesta, clara y directa; y en ella yo declaraba lo siguiente: "Es que allí te entrego la totalidad de las cosas. Si sientes bien allí esta mi perfume. Si pasas suavemente tus labios sentirás allí mis besos. Si pones tu oído lo suficientemente cerca escucharas el latir de mi corazón. No te entrego un anillo que aprisiona tu dedo. Te entrego mi amor y con el mi eterna confirmación de mi deseo por ti." Lagrimas brotaron de sus ojos, ella no pudo controlarlas. Ágil como siempre había sido, toma la caja y la abre. Las dos lagrimas que recorrieron las mejillas y comisura de su amada se depositaron dentro de la caja, supuestamente vacía. Alimenta mi amor con tu amor. Estas lágrimas son la confirmación de ello. A lo que ella le c...
Recuerdos entre amigos - Por fecha 29/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Charla de locos

Extiende sus manos para acariciar sus mejillas. Ella se deja, pero solo para ser acariciada. El siente el calor de sus mejillas mientras ella siente su miedo de que ese cariño signifique algo más. El disfruta de las mejillas y su fervor tanto como de ese nerviosismo que ella tiene dentro suyo, porque quiere parecer fría aun cuando su corazón late calor. El la entiende y sonríe, ella no comprende y también sonríe. Todo parece una conversación de locos; y a el le gusta este estilo de charlas.  Charlas en las cuales no solo existe la comunicación verbal. Charlas en las que existe una conexión entre ambos dos, aun cuando a veces el otro no este tan loco para entender. El sigue extendiendo sus manos para acariciar sus mejillas. Ella sigue dejándolo, pero con ese miedo interno de su pasado. El dulcemente le da una parte de sus labios, y con ellos parte de su sonrisa. Sin saber lo que sucede ella acepta el beso, acepta los labios y acepta la sonrisa. Charla de locos...
Debajo de la superficie - Por fecha 27/06/2013 - Matías Hugo Figliola

Los viajes, de las emociones y de los caminos

Quien debe caminar dos veces el mismo camino demuestra que la primera vez no estuvo atento a donde estuvo yendo ni por donde estuvo yendo. Quien llega a mismo destino utilizando diversos caminos es quien estuvo despierto en su camino y aprendió a donde llevaba el camino, aprendió el arribó al lugar como también pudo ver el entorno que lo rodeaba antes de llegar y al haber llegado. No es necesario que camine por el mismo camino dos veces, a no ser que me guste. La vida, la naturaleza, tiene millones de sendas a explorar. He caminado mucho en mi vida, literalmente mucho, y aprendí a reconocer los lugares para saber como llegar desde cualquier lugar. Tanto en la ciudad como en la montaña como el los hielos, como en las llanuras como en los bosques. O será que todos se asemejan entre si porque en realidad es que yo he aprendido a adaptarme de este modo. A estar despierto cuando camino y saber donde estoy, saber referencias, saber mi norte y conocer hacia que lugar estoy yendo. Utili...
Llevando carga ajena - Por fecha 25/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

El niño y el reloj

El hombre se movía de aquí para allá, de allá para aquí; de aquel punto a este punto, de este punto a aquel punto. Se repetía incesantemente; parecía que estaba danzando un vals. Un vals sin pareja, o con su pareja invisible, la angustia. Pocos le prestaban atención. Algunos danzaban su vals a su ritmo y tantos otros danzaban en su interior o al sonido de sus mandíbulas y uñas. Todos tenemos un tanto de angustia y otro tanto de ansiedad. El hombre, volviendo a el momento, danzaba sin cesar. Su cabeza se meneaba al ritmo de sus pasos, justamente en contraposición de su siguiente paso. Un niño lo frena y le alcanza su reloj. Era un reloj de un personaje animado y que tan solo tenía las lineas referentes a los minutos, segundos y horas y las dos agujas que marcaban los minutos y la hora. Desorbitado y detenido en su vals, llamado el vals de la angustia, el hombre mira al niño y este le dice tan solo unas pocas palabras antes de salir corriendo por el llamado de su madre, la cual...
Land of Huaraz -Tierras de Huaraz Perú - Por fecha 23/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Historia corta

El hijo lloraba frente al padre, el cual estaba postrado en una cama. No le quedaban muchos minutos mas de vida. El hijo lloraba y se aferraba a la mano de su papa, el cual estaba despierto y lúcido. Esa lucidez que surje en los instantes anteriores al partir o morir, dependiendo de como uno conciba la vida. El hijo lloraba y solo repetía dos cosas. Una de ellas era "¿que voy a hacer sin vos papa?" y la segunda era "te amo, te amo, te amo" Cuando el padre supo que estaba por irse, o morir, mira dulcemente a su hijo y suavemente le hace un gesto para que se acerque. Y al tenerlo cerca, para que pudiera escuchar lo que iba a decir, suelta lo que tenía con su ultimo aliento. "hijo, lo que tienes dentro tuyo es parte mía; no vas a estar nunca solo. Y más allá de todo, haz el duelo y no te aferres. Suelta y recuérdame con amor. Y antes de partir te aviso algo, algo que acabo de recordar y que bien te serviría a ti en este momento también. El viaje recién com...
Past - Present -Future Pasado -Presente - Futuro - Por fecha 21/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Aquella niña

Mi momento esta oscuro. Mi presente esta oscuro. Mi pasado esta oscuro. Esto determina que mi futuro estará oscuro. Todo esta oscuro y yo me oscurezco por dentro. Mi trabajo esta oscuro, lo siento y lo veo así. Es decir que trabajo apagado, sin ganas y sin energías. Mi casa esta oscura, lo siento y lo veo así. Es decir que habito un lugar apagado, sin ganas y sin energías. Mis propios pasos están oscuros, tanto el derecho como el izquierdo. Mis propias manos están oscuras, tanto del derecho como del revés. Hasta veo el humo del cigarrillo oscuro, ya ni tan ceniza. Ya ha llegado a afectar a mi cerebro. Veo y concibo todo oscuro, y por ello pienso y hago oscuro también. Apagado, sin ganas y sin energía. Justo en el mismísimo ante último segundo de ser transformado en una sombra de oscuridad llego un pequeñísimo rayo de luz; acercado dulce y bellamente por una niña de unos 7 años.  Esta niña no dijo nada. Me miro y sonrío. Luego... Luego tan solo me quito ...
Chile en lo salvaje - Por fecha 19/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

¿Y entonces?

Miraba. Aquella era su postura tradicional. No porque era fisgón, ni porque era chusma, ni porque no le gustaba ayudar. Tan solo miraba porque era sordo y mudo. No podía escuchar lo que se decía, no podía decir lo que sentía, igual siempre creyó que no lo escucharían con su voz y el ser mudo lo vivió como una ironía. Observaba, prestaba suma atención. Estaba atento y sus ojos podían ver ínfimos movimientos. Había desarrollado aquella habilidad. Observar, distinguir, ver el mínimo movimiento del dedo meñique. Poder ver una acción referente a lo que querían hacer. Permanece aun en esa postura, en ese deseo y en ese observar. Nosotros seguimos creyendo que escucha y que elije no hacer nada. Le seguimos hablando y persistimos en quedarnos quietos y pidiendo. Aguardamos a que diga algo, y así continuamos aguardando. Hasta hemos llegado a creerle a algunas personas que han dicho que lo escucharon, por el simple hecho de creer que habla. Pide y se te dará, no lo creo. Haz y se te d...