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Propia elección

Cosa fácil la de sonreir en un momento de alegría. De reir en momentos de bromas o chistes. Simple estado el poder estar relajado, en la propia cama. Sencillo sentimiento amoroso al ver al propio hijo/a sonreirle a uno mismo.Como también el sentirse comodo y contento en el lugar que a uno le genera ese estado. Tantos momentos y circunstancias facilitan estados amorosos y de armonía en uno mismo. Tantos son los lugares ... y tan poco tenemos que estar en contacto con uno mismo. He compredido que estar feliz, estar en armonía, poder gozar de la vida en momentos que fomentan esto, es hermoso. Asimismo, comprendi que los momentos mas bellos son cuando se le puede encontrar, dentro de uno, ese lugar de amor, de armonía, de placer aun en circunstancias adversas; en momentos en donde la íra, la bronca,  el odio, rencor y tantos otras emociones suelen hacernos reaccionar y cegar nuestra conexión con nuestra conciencia Allí esta el aprendizaje. Allí radica la conciencia; como tambi...
Paz en la ciudad  Matías Hugo Figliola

Pregunta, al fín, respondida.

He caminado varios caminos, también numerosas sendas. He mirado lagos, ríos, cielos, montañas; gente de traje y gente que no. He observado a mendigos y a millonarios. He estado caminando con esta pregunta desde hace tantos años, que ya he perdido la cuenta de hace cuanto me acompaña, o que golpea en mi cabeza. Hoy todo se resolvió, por una simple respuesta. Se acerco a mi, dando brincos, un saltamontes, mientras me encontraba absorto en mi. Estaba diciendo esta pregunta al aire, reformulándola nuevamente, como un disco que se encuentra rayado. La pregunta era: "¿Cuál es el propósito de mi vida, de la vida?; ¿cuál es el destino de vivir la vida, mi vida?" Una y otra vez, y esperaba que la idea caiga del cielo, que la respuesta caiga como una hoja; pero nada. El saltamontes, se posó en mi mano y me dijo, sutilmente: "El porqué de la vida, es muy sencillo. Es el vivirla; el vivirla plenamente, consientemente y en gozo. Es disfrutar y aprender de todas las exp...
¿Chiste?  Matías Hugo Figiola

Y todo cambió

Días nublados, y rutinarios. Despertarse, bañarse y echarse a andar. Ir y venir; y ningún cambio de rumbo. Constante constancia de nada y nadas, de estados vacios. Soles, lunas, estrellas y nubes. Pasos, saludos y abrazos. Charlas sin sentido, ni interés. Buscar algo para pasar la noche, solo para estar acompañados. Amanecer de un nuevo día. La rutina fue interrumpida. Un colectivo perdido, un semáforo en rojo. Y te cruzaste tu, y me cruce yo, y se cruzaron nuestros ojos. Los míticos flechazos unieron nuestras almas. El lazo ya estaba definido. Ni tu, ni yo nos conocíamos. Pero ambos lo vimos en nuestras caras. Mi audacia, épica. Tu voluntad, admirable. Me arrime para hablarte. Me aceptaste e invitaste, con una amorosa sonrisa. Los días cambiaron. Los días se encaminaron. Nos hemos conocido. Nos hemos conectado. Hemos renacido, en este amor. Pareja compuesta de amor, es la que posee su propio calor. Yo me siento en el centro del sol, con ...
Cena a la luz de la leña  Matías Hugo Figliola

Antiguo ritual

En los tiempos, en aquellos tiempos que han pasado hace muchísimos años, se tenía una filosofía. Era un modo de pensamiento, sentimiento y acción. Este ritual ha estado pasando de voz en voz; manteniendo siempre la identidad del mismo, sin agregados ni extracciones. Este ritual decía, dice y dirá: "Los miedos no se deben temer, ni se deben esconder. Tampoco de deben negar ni denunciar. Los miedos deben ser anunciados, como es anunciada la doncella que arriba al lugar. "Aquí viene saliendo, de dentro mio, el miedo a la inseguridad. Abrazadlo, amadlo y soltadlo."." Este es el ritual de antaño; de los primeros alquimistas. Algunos lo hemos olvidado y otros lo hemos mal aplicado. Ahora es el momento del recordar y del bien aplicar. Anunciadlo y dadle dirección, en estado amoroso. Matías Hugo Figliola
Bella anaranjada Matías Hugo Figliola

Cuéntame una historia

Contaban en una historia, un anciano y una anciana, que todos estábamos destinados y predestinados. Que habíamos elegido venir y también el para que habíamos elegido venir. Asimismo estaba sabido ya el cuando, el como y el porque de nuestra retirada. Estos dos estaban siempre dispuestos a hablar; esperaban sentados, uno al costado del otro. A la vera de una senda cotidianamente transitada. Sus caras eran de paz, serenidad y armonía. Estaban tranquilos, en el transcurrir de los días; y tambien de las noches. Veían tantas personas pasar, y nadie parar. Observaban las caras de estas personas y en sus ojos se veian las preocupaciones. Tensiones y nervios; envidia y gula. Codicia y rencor. Recelo y tristeza. Dolor y pena. Un día vieron pasar a un niño, de la mano de la madre. Lo que llamo la atención de este niño fue que los miro y sonrió con alegría, mientras las demas personas nos miraban y, tristemente, les tiraban monedas....
Atardece y permanece  Matías Hugo Figliola

Asoma el sol

Asoma el sol. Y el pájaro lo recibe con su canto. La ardilla lo contempla sentado desde una rama, con una nuez en muestra de ofrenda. También lo recibe el conejo, asomando sus orejas, y luego su cabeza, desde dentro de su cueva. La vaca muge en forma de aviso, como las campanas tibetanas. El gallo la acompaña como el canto de los lamas. El oso abre sus ojos por primera vez desde el invierno, saliendo de su letargo. El puma, por su lado, se detiene en una de las montañas mas altas, de todas las posibles vistas ante su mirada y observa al sol; aquel oro brillante dador de vida, y a todo lo que él revela ante su expandirse. La víbora detiene su movilidad y levanta la cabeza; saca su lengua como probando el aroma y sabor del sol; tomando nutrientes invisibles. Los peces se deleitan viendo múltiples soles, por el reflejo del mismo en el agua. Se percibe amor. Cada animal toma un momento de su vida para contemplar a aquella magnificencia aconteciendo. ...
Orquídea  Matías Hugo Figliola

Truenos en mi mente

Imágenes pasaban constantemente, sin correlación una con otra. Ideas se presentaban y se volvían a esconder. Mis ojos se paseaban en el afuera, mirando sin sentido cualquier objeto o situación. Los gestos de mi cara iban mutando constantemente, siendo yo inconsciente de ellos. Era como una lluvia de cosas, dentro mio; que me desbordaba y caían al exterior. Era un diluvio de información. Centelleantes imágenes me hacían ver diferentes cosas; como también mi situación actual. Chocan ideas, imágenes. Chocan todas las cosas en mi interior. Como truenos. Truenos en mi mente. Confusión en mi interior Desorientación en mi vida. Gritos al exterior. Matías Hugo Figliola
Simpleza  Matías Hugo Figliola

Poder

Poder estar presente, cuando se me brindan miles de posibilidades para ausentarme. Poder escucharme, cuando el ruido del afuera es inmenso y bullicioso. Poder sentirme, cuando me brindan pociones varias para anular mis sentidos y sentimientos Poder elegir, cuando me dan a millares cosas que no quiero, ni necesito ni me interesan. Poder hablar, cuando me gritan para que grite. Poder sonreir, cuando me provocan para que muerda. Poder explicarme, cuando lo mas fácil sería ofenderme e irme ofendido. Poder aceptar, cuando lo más fácil sería rechazar aquel error que cometí. Poder ser yo, cuando todos me dicen que sea como alguien mas. Poder seguir asi todos los días, cuando las excusas abundan para perderme y abandonarme. Poder vivir la vida, cuando la costumbre y enseñanza me educaron a sobrevivir y sufrir para vivir. Poder gozar de lo que tengo, cuando me repiten que a todo le falta algo y que a este momento le falta también algo. Poder elegir y elegirme. Poder ser yo y esta...
Mr KLO Sinthelonious  Matías Hugo Figliola

Pasaje nocturno

Contaba ovejas al pasar, al pasar ellas dentro mío. Contaba el tiempo que estaba allí, contando, contando, contando sin cesar. Recostado plácidamente, en plena comodidad. Sin tener un musculo tenso, todo estaba en libertad. Parecía que disfrutaba de aquel momento, de las ovejas y del contar. Pero no era cierto, no era un momento ello. Es que yo no quería, ni contar las ovejas ni mirarlas saltar. Yo solo quería, deseaba, poder, al fin, descansar. Matías Hugo Figliola
Pino  Matías Hugo Figliola

Adiós Amor

Hemos tenido discusiones y enojos Hemos dicho cosas fuertes e hirientes. Queriendo comunicarnos, terminamos asesinándonos. Nuestro amor era puro, puro amor. Y quedo pisoteado, abusado y ultrajado, puro rencor. Ya no existen formas de salvar esta situación. Hemos tenido y se perdió. Y más que perder, fue un asesinato de los dos. Ya no queda nada más por decir, solo que sepas que te amo. Que mi necedad y orgullo hirieron hablando, pero que te guardo y guardaré en un buen lugar, dentro de mi corazón. Adiós a esta situación. Adiós a tu calor, Adiós a la unión de dos. Adiós Amor. Matías Hugo Figliola
Seguir las normas  Matías Hugo Figliola