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¿Y entonces?

Miraba. Aquella era su postura tradicional. No porque era fisgón, ni porque era chusma, ni porque no le gustaba ayudar. Tan solo miraba porque era sordo y mudo. No podía escuchar lo que se decía, no podía decir lo que sentía, igual siempre creyó que no lo escucharían con su voz y el ser mudo lo vivió como una ironía. Observaba, prestaba suma atención. Estaba atento y sus ojos podían ver ínfimos movimientos. Había desarrollado aquella habilidad. Observar, distinguir, ver el mínimo movimiento del dedo meñique. Poder ver una acción referente a lo que querían hacer. Permanece aun en esa postura, en ese deseo y en ese observar. Nosotros seguimos creyendo que escucha y que elije no hacer nada. Le seguimos hablando y persistimos en quedarnos quietos y pidiendo. Aguardamos a que diga algo, y así continuamos aguardando. Hasta hemos llegado a creerle a algunas personas que han dicho que lo escucharon, por el simple hecho de creer que habla. Pide y se te dará, no lo creo. Haz y se te d...
En las calles de Guayanamerin - Por fecha 17/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Siempre existe una segunda posibilidad

Hoy me he visto comportándome tontamente. He maltratado a alguien que amo. Las reacciones pueden ofender, lastimar y distanciar; generan miles de emociones en el otro las cuales a veces salen y otras tantas guardan, y esas que guardan son las que lastiman más. Quitarse la venda, poder ver mejor. Al ver mejor podemos hacer mejor. Al hacer mejor estamos accionando. Accionar es crear. Crear es representarnos en lo que sentimos y deseamos. Representarnos es divino. Divino es el universo y todo lo que lo comprende. Hoy me he mal comportado con alguien, hoy he lastimado a un ser amado con una reacción tonta (por no declarar a esa acción boluda y a mi boludo que la hizo). El dolor del otro esta dentro mio, lo siento. Se lo que hice y lo que lastime; y tan solo por un modo hacer mecánico del otro, el cual yo quise cambiarlo.  Y quien soy yo para cambiar al otro, si el otro no desea cambiar?. ¿Y por que no me permito aceptar eso?. ¿No debería ser que las cosas son sencill...
Más allá del verde, el rojo - Por fecha 15/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Antes del partir

Construir para destruir. Armar para desarmar. Hacer para deshacer. Conceptos de los grandes. Los niños ven las cosas infinitas, es por ello que nunca terminan un juego ni terminan de jugar con un juguete. Lo dejan para después, para el momento que vuelva la inspiración con aquel juego o juguete. La flor de la vida se ha dejado en un florero, para mostrarse y para adornar una casa llena de cosas y gentes y vacía de sentimientos. La flor de la vida no ha perdido ningún pétalo; no es como las de plástico y aun así muestra su perpetua existencia manteniéndose joven, viva y resplandeciente. Y los grandes la ven y la esquivan, es la misma flor de siempre; no tiene nada de novedoso. Es por ello que los niños son bellos maestros, por que no se ponen en la postura de tutores, por que no se fijan en enseñar a otro. Los niños juegan y participan del universo en su juego, sin siquiera saberlo. Un castillo en la arena. Un universo. Una historia. Un mundo. Una tragedia, o tan solo una posi...
David contra Goliat - Por fecha 13/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Han enseñado

Taparse la boca cuando se bosteza. Decir "salud" cuando otro estornuda. Frenar en los semáforos rojos, acelerar en los amarillos y los verdes seguir tranquilo. Decir "perdón" cundo se golpea a alguien. Decir "hola" y "chau" a quien tampoco te interese ni saludar ni conocer. Pensar desconfiado del otro, dudar de sus acciones. Siempre estar primeros, si es posible ganarle un lugar en la fila al que esta frente a uno. Siempre decir la verdad, aunque en verdad ha sido siempre mentir a no ser que se sepa la verdad. Primero pensar en nosotros, luego en nuestro bolsillo y luego en nuestro orgullo; luego ver que se puede hacer. Aparentar hacer ayudas sociales. Vender posturas, amor e ideas que solo representen rentabilidad al bolsillo de uno. Estas cosas nos han enseñado y he de seguir un par de ideas más, para seguir explicándome. A sonreír cuando en verdad existe odio. A callar cuando en verdad hay que expresarse. A reprimir los sentimientos y...
Sobrevolando Perú - Por fecha 11/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Lloraba la niña

Lloraba la niña. Haciendo berrinches, demandas y gestos de indignación. Ella quería aquella muñeca y no la tenía en su poder. Sus padres no le estaban satisfaciendo su deseo, el cual ella no sabia era capricho, por un lado, y probar a los padres, por el otro. Así fue pasando que sus lagrimas llegaron hasta el piso; pero estas no alimentaron a la tierra. La tierra no se alimenta de caprichos. Estas lagrimas marcaron el piso con sal, impidiendo crecer nada en aquel lugar. El pasto se mudo de lugar, los animales esquivaron ese circulo. Los padres seguían allí, mirando cosas de adultos. Esas cosas que tienen más valor que una muñeca, un oso, un autito o cualquier objeto que sea para un niño. Los padres habían olvidado que eran padres y se comportaban como solteros; o es que alguna vez se habían acordado que eran padres y luego lo habían olvidado?. Demasiada responsabilidad para hacerse cargo de ella. Lloraba la niña. Haciendo berrinches, demandas y gestos de indignación. Ella q...
Aún en ocaso, la vida persiste - Por fecha 09/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Así veo las cosas

Acaricio la almohada que me acaricia a su vez. Juego con un animal que juega conmigo al mismo momento. Vivo experiencias que no son ajenas a los demás. Vivo y siento como todos. Escucho mis voces y mis pulsaciones. Puedo decir y gritar. Puedo abrir mi boca y permitir que en ella entren los gritos que no saco. Le doy espacio al universo que grite dentro mio para hacerme recordar que es gritar en verdad; si tan solo es expresar lo que uno siente. Me veo caminando frente a una vidriera. Aquel hombre que me mira, se ríe. Nos reímos porque entiendo que yo también me río. El reflejo de mi mismo juega conmigo, haciéndose pasar por un otro que no me conoce y con el jugamos a desentender a la gente que mira sin comprender que es lo que hacemos. Un te entre tantos Mc. Un te entre tantos Stars.  Un simple pantalón con una simple remera entre tantos Guess, entre tantas Polo. Unas simples alpargatas, blancas, entre tantas Pipas, entre tantas 3 Rayas. Jugando a estar entre...
Trepando la montaña, Cusco crece - Por fecha 07/06/2013 - Matías Hugo Figliola

Pensando sobre el afecto

La gente le tiene miedo al afecto, al cariño. La gente no sabe como desenvolverse en un ambiente amoroso. Tienen miedos, dudas, inseguridades. El pasado les llega como llovizna de dolor y pena. Cuando sienten cariño se les dispara la distancia; buscan esa distancia para salvaguardar ese corazón que vivió otras experiencias. Buscan esa distancia por recomendación de su miedo que le dice que deben alejarlo porque el cariño conlleva dolor intrínseco en si mismo. No pueden ver la diferencia en los tiempos, no pueden concebir que su presente esta ajeno a su pasado. Están atrapados en un pasado-futuro tóxico el cual los previene de un presente, el cual en verdad es digno de ser vivido. He vivido varias experiencias de esa índole, he tenido varias reacciones parecidas también. Me encuentro aceptando el amor como amor. Me encuentro separando al miedo de mis deseos y de mi modo de vida. No niego que dolor se genera cuando se ve a la gente aislada de gente por el hecho de dudas, prejuic...
Allí, en el centro de la nada - Por fecha 05/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Se que sueno raro

¿De que nos preocupamos?. ¿Por que nos preocupamos?. Pre ocuparse es estar viajando a ese futuro y estar haciendo nada en este presente; solo nos ausentamos del ahora para viajar al después que nos quita la serenidad. ¿Que es lo que vale la pena más que este mismísimo presente?. ¿Existe algo más importante que el aire que inhalas, que el aire que exhalas, que el latido del corazón que te recuerda que sigues vivo?. Estamos desorientados en nuestro escuchar. El oído escucha al afuera y el afuera te grita que las posesiones determinan tu existencia. ¿Cuando sucedió esto?. ¿Como es que sucedió?. Totalmente irrelevante. Eso es ir al pasado. La explicación existe pero es totalmente irrelevante, irse a ver el porque solo genera que viajes a tu pasado y te ausentes de tu presente.  ¿Pasado?. ¿Futuro?. ¿Presente?. Si frenas un segundo en estas tres preguntas la respuesta que suena en tu interior es sencilla y directa. PRESENTE El corazón, el alma, la mente t...
Secuelas de un aprendizaje - Por fecha 03/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Pensó el hombre

Contaba una anciana los días que pasaban y ella seguía viva. Contaba los días desde el momento que tomo la decisión, aquella decisión que hizo que todo cambie. Ella tenía noventa y cuatro años, y en su cara estaban las arrugas que confirmaban tal edad. Hoy había contado otro día mas. Como ya desconfiaba de su memoria, porque sabia que su memoria andaba a gusto y placer propio, los días los contaba contra una pared, justamente en la pared de su casa, en la vereda. Los ambulantes que pasaban diariamente por allí veían que la señora iba marcando su pared, y la señora se hizo conocida en el barrio. Luego creció y gente de otros barrios que escucharon la historia, y luego vieron a la señora, empezaron a multiplicar los informados respecto de aquella señora. Ella día a día continuaba con su rutina. Su pared era ya casi mitad raya y mitad lisa. Quien se detuviera a contar las rayas llegaría a las doce mil cuatrocientas diez rayas, el equivalente a treinta y cuatro años. Hoy haría una r...
Gota a gota - Por fecha 01/06/2013 -  Matías Hugo Figliola

Bienvenido

Era una charla de un cristiano con un islamita. Esta charla variaba entre planteos y acusaciones. Cada cual señalaba al otro y acusaba a su religión de inmoral, incoherente y creada por el diablo. Siguió caminando y vio otra charla. Era una charla de un judío con un induista. Esta charla variaba entre planteos y acusaciones. Cada cual señalaba al otro y acusaba a su religión de inmoral, incoherente y creada por el diablo. Se detuvo un segundo para comprender si lo que había sucedido recién había sido un deja vu o no. Miro detenidamente y confirmo que se estaban llevando dos charlas a diferentes distancias, sin saber que era lo que se hablaba en la otra charla. Se rió, entre comedia y resignación, y retomo su andar. Se paro junto a dos personas que estaban charlando. Era una charla de una persona con otra persona. Esta charla variaba entre todos los temas; no tenía timón y ambos dos se sentían a gusto con ese devenir ideas, frases y posturas. Le llamo la atención y le...
Eternamente desencontrados - Por fecha 30/05/2013 -  Matías Hugo Figliola