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Pregunto para no responderme

¿La gente muestra quien en verdad es? ¿La gente miente tanto como se miente? ¿La verdad, el amor, el respeto y la compasión es una virtud en estos tiempos que corren? ¿Una buena acción es vista como tal o es temida como un posible inicio de algo más? ¿Las sonrisas significan, simbolizan, lo mismo que antes? ¿El cariño, la atención, la asistencia y la ayuda están vistos como una debilidad? ¿Porque si te molesta lo que los otros hacen, tu también lo haces? ¿Señalar al afuera, alivia la pena interna? ¿La culpa siempre la tiene un otro o un algo que no seamos nosotros mismos? ¿También nos mentimos en esto? ¿A donde deseamos llegar con tantas mentiras? ¿Porque negamos el miedo que tenemos? ¿Compartir cuando se transformó en un síntoma de debilidad? ¿Un buen gesto cuando se transformo en una mala acción? ¿Porque damos esperando a recibir? ¿Porque juzgamos al otro cuando no hizo lo que nosotros queríamos? ¿No es el otro un ser con elección propia y no una marioneta nuestra? ...
A las orillas del agua - Por fecha 06/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

La historia de los payasos

Hace muchos años ya, en una plaza que poco tenía de plaza y mucho de baldío había un circo. En verdad no era un circo, eran unos pocos payasos haciendo sus malabares, sus juegos y diciendo y haciendo reír a la gente a cada hacer. Para los niños, y niñas, tenían globos, con los cuales hacían figuras. Para los más grandecitos, y grandecitas, ya habían juegos de malabares; tirando pelotas de aquí para allá. Revoleando objetos y hasta revoleaban cosas imaginarias, como parte de sus bromas y juegos. Para los adolescentes estaban juegos de cartas, monociclos, actos de fuego y también bromas sencillas. Para los grandes lo que había era relajación; era el momento en que ellos se desligaban de la acción de estar atentos y entreteniendo, de estar preocupados cuidando a sus hijos y poder disfrutar de esos juegos que tanto había gozado en las etapas de su vida. El show duro como siempre duraba, unas cuatro horas y media, y a todos le parecía poco. Todos se quejaban a su modo, haciendo quejid...
Carreteras nepalies - Por fecha 04/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Resignificar

El resentimiento. El rencor. La resignación.  Todos actos repetitivos de un pasado, llevándolos y anclándolos en el presente. Este presente que no esta signado por lo que paso. El pasado no determina tu presente; uno mismo determina el presente. Conozco a gente que esta con graves complicaciones, serios estados de salud y con muchísimas facilidades y cada uno determina como estar, como vivir y como sentir, y sentirse, en su presente. El resentimiento es volver a sentir, por un acto de ciclo infintio, lo que sentimos en un pasado. Solemos adjuntar el resentimiento con algo negativo pero el resentimiento es una palabra libre, sin carga negativa ni positiva. Es volver a sentir lo que sentimos. El rencor es ir alimentando a ese sentimiento negativo y situación negativa que vivimos para que crezca y sea el peor monstruo. El problema aquí es que este monstruo esta dentro nuestro; y este monstruo esta comiendo de nosotros y a nosotros. Nunca va a ser suficiente el dolor que l...
Plantaciones en terrazas - Por fecha 02/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Entre los "entre" de las cosas y sucesos

Entre las secuelas de mis batallas, se encuentra mi voluntad. Entre los pedazos, pequeños y grandes, desparramados por el piso se encuentra, todavía, mi corazón. Entre risas y felicidad esta latiendo mi amor. Entre mi hacer y mi respirar existe el deseo de crear. Entre los dedos existe el espacio, el mismo espacio que existe entre un ser humano y otro. Entre cada palpitar del corazón se encuentra el silencio que se puede llegar estando en paz con uno mismo. Entre las palabras que se dicen y el inhalar para seguir hablando esta el momento de darse cuenta que podría ser mejor compartir con el otro, en vez de hablar sin cesar. Entre una cachetada y una caricia solo existe diferencia en la intensidad del acto. Entre un hermano y un desconocido existe el prejuicio de que no lo conozco, y por tanto no hay deseo de entablar ni una mínima posibilidad de vinculación, aunque tan solo sea por dos minutos. Entre hacer el amor y tener relaciones el espacio que los separa es el mismo espa...
Horizonte y el espacio entre el y yo - Por fecha 31/12/2013 -  Matías Hugo Figliola

Diversidad. A donde mires

Caminando por las calles, y veredas, de esta ciudad, que no es solo mía. Caminando y observando; observando y caminando, primero lo primero. El observar como acción, el caminar como consecuencia. Así iba y veía, con mis ojos, con mis manos, con mi olfato y con mis oídos; ya que el ver solamente con los ojos es perderse de todo lo que la naturaleza, y el acontecer dentro de ella, nos esta mostrando. Así iba yo, así estaba viviendo ese momento el día de hoy. Hasta que cayo sobre mi la realidad de algo. Cayo sobre mi la concepción de diversidad Se preguntarán porque es que sucedió esto y la respuesta sería porque me gusta observar a la gente, a los gestos, a los autos, a las motos, a las acciones y reacciones, a el modo de caminar, de saludar, de agarrar y todo lo que pueda ir viendo como síntoma de interacción o signo de interacción. Hoy pude ver la diversidad en el universo, en tan solo cinco cuadras. Ver gestos, gente, gustos, modos, estilos, acciones, actos y creencias. Vi a v...
Bienvenido a Ghorepani, Nepal. - Por fecha 29/12/2013 -  Matías Hugo Figliola

Palabras

Sonrisas, que son mudas. Abrazos, que no miran. Palabras, que no escuchan. Miradas, que son vacias. Sonrisas que dicen. Abrazos que si transmiten. Palabras que si contienen. Miradas que conectan Todas las cosas son dependiendo de quien las habita Todas las situaciones existen estando o no presentes La postura recala en la confianza y nos dobla o levanta La postura es en tanto actitud o acción y esto refleja lo siguiente que sucederá con su propia luz El pendular de las cosas nos desorientan, es que deseamos permanecer en una cima. El pendular de las cosas nos siguen desorientando, porque hemos ido hacia el otro extremo. Quien tiene el péndulo es quien habita su vida. Quien oscila entre extremos es quien esta desorientado y necesitando. Péndulo que acciona, modifica en su hacer. El extremo solo recibe las consecuencias sin saber. ¿Que somos, quienes somos?. ¿Sabemos nuestro propio nombre, nos lo repetimos?. ¿Vivos o dormidos?. ¿Estamos o nos ausentamos?. ...
Culturas en interacción - Por fecha 27/12/2013 -  Matías Hugo Figliola

La nueva vocación

En la primavera las plantas comienzan a dar sus flores. En otoño los árboles van pintando sus hojas con un color sepia. En el mar habitan peces de todos los tamaños. En las praderas los herbívoros y carnívoros conviven. En el aire esporas flotan sin ser vistas por nadie. Los picaflores mueven sus alas tan rápido que son casi invisibles. Los escarabajos vuelan aunque la física dice y reafirma que ello no es posible. Las serpientes se despojan de toda su piel, cambiando y soltando. He aquí algo raro de comprender, lo raro de comprender de todo esto. No son los animales ni las plantas, ni tampoco los datos anecdóticos sobre ellos. Lo raro de todo esto que cuento, es justamente lo que he omitido de contar. El ser humano es lo que falta, es que el en esta por fuera de este ciclo. Y debo decirlo, debo escribirlo. El ciclo natural y el humano no van al mismo ritmo. Lo natural justamente respeta al todo, participa en el todo. El humano se impone en todo, pero no al todo....
Estupa Boudhanath - Por fecha 25/12/2013 -  Matías Hugo Figliola

Hasta ese entonces

A la cuenta de diez, lo hago. Eso dijo y luego comenzó a contar, en forma descendente, hasta llegar al momento de accionar. De a uno iba bajando los números, y con ellos el miedo aumentaba. Este estaba manipulándolo cuidadosamente y estaba logrando su cometido. El ritmo de los números empezó a ser mas lento; empezaba a bromear y mirar hacia diversos lados, entre número y número. Estaba llegando a los últimos tres cuando ahora la adrenalina comenzó a segregarse por su torrente sanguíneo. Y con ella los nervios y dudas; se comenzó a decir que podía hacerlo más tarde, o cuando el quisiese. Las escusas se plagaron por toda su mente. El miedo seguía su trabajo minucioso de infectar cuidadosamente para no dejar rastros y para poder incriminar a la misma persona. El miedo estaba dejando semillas de culpabilidad, de desmoralización y de disminución de confianza y propia valía. El y el miedo, sin que el supiera que el miedo estaba haciendo todo lo pertinente, no para que tenga cu...
Kolkata, en su diario suceder - Por fecha 23/12/2013 -  Matías Hugo Figliola

Aquel niño

Se encontraba sentado sobre su asiento en el tren. Estaba aburrido ya que un niño pequeño se aburre al estarse quieto, sin mover sus extremidades ni poder estar experimentando cosas y viviendo fantasías llevadas a la realidad en base a sus juguetes. Él tan solo tenía diez años y debía acatar la orden de su mamá y su papá, quienes habían sido bien claros en su sentencia; ya que hay una diferencia entre un pedido, un aviso y una sentencia. Le notificaron, no muy amorosamente, que si se llegaba a mover iba a recibir una especie de correctivo, por no decirse una tunda bien -mal- propiciada. Sabiendo que esto era verdad el permanecía quieto, aburriéndose y conteniéndose para no hacer nada que disgustara. Su cara estaba cerca de la ventana, miraba hacia afuera y miraba a la gente pasar, a los hombres cargando cajas y bolsos. A las madres llevando a bebes y acompañando o siendo acompañadas de sus maridos. Su diversión pasaba por aquel lugar cuadrado que le permitía ver la posibilidad d...
Colores budistas - Por fecha 21/12/2013 -  Matías Hugo Figliola

El regreso

Aquí debería escribir sobre el haber regresado de un viaje. Aquí debería de escribir sobre las experiencias y vivencias que acontecieron y experimente en el viaje. Debería es algo que esta entre una obligación y una duda. Yo aquí no voy a escribir sobre los "debería", estos pertenecen a las obligaciones morales y al mundo de las ideas. Aquí voy a escribir sobre un re-encuentro con esta experiencia, con este presente, con este hacer de aquí que no es el mismo que viví los últimos dos meses y tanto. El viaje nunca comenzó, como tampoco  terminó. El viaje, el real viaje comenzó hace tiempo; esta experiencia es una nueva experiencia, en un nuevo país, en un nuevo continente. Y el haber vuelto es en verdad continuar viajando, es continuar con las experiencias, sucesos y aprendizajes. No existe un inicio ni un fin en un ciclo eterno; no existe ningún parámetro real, tan solo en la imaginación. Una cosa es realidad; otra es ilusión. Entre despiertos y dormidos. Vivir o do...
Amor en metal - Por fecha 19/12/2013 -  Matías Hugo Figliola