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Ráfaga en mi mente

Uno lastima sin saberlo. Uno hace feliz sin saberlo. Uno hace mucho más de lo que cree hacer. Uno llega mucho más lejos de la prolongación de sus brazos. Uno no es tan solo lo físico de su cuerpo físico ni la prolongación física mediante las cosas materiales. Uno no es tan solo lo intangible de su mente ni de sus ideas. Llegamos lejos, llegamos muy lejos. Alcanzamos a muchas mas cosas de las que creemos; tocamos a mucha más gente de la que creemos. Un suave gesto puede modificar una vida, literalmente. O, me pregunto yo, a nadie le ha modificado una sonrisa o un acto cariñoso de una o un desconocido. No ha existido un gesto carente de todo que ha despertado en uno mismo la fuerza para ver la vida con el brillo que ella realmente posee. No ha existido un roce suave de una mano, en un hombro, una cara o una espalda que haya sido el gesto para que uno recuerde que no esta solo; que estamos rodeados de gente y que hay gente que esta para contenerte, algunos, a su modo y otros ...
Ojo en la madera - Por fecha 22/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Aquella raza

Contaban cuentos de constelaciones. Soñaban sueños de soñadores. Respiraban respiros de respiradores. Existían, vivían y tenían lo que el afuera les daba; lo que el afuera les alcanzaba para su sobrevivencia. Cuentos que no eran sus propios cuentos, su propia historia; que no eran sus propias vidas. Sueños que no eran sus propios sueños, su propia imaginación; que no eran sus propias aspiraciones. Respiraciones que no eran sus propias respiraciones, su propia inhalación de oxígeno y vida; que no eran sus propias llamas creadoras. Y así se extinguió aquella raza. Así fue como pereció en aquel letargo existencial. Pasó a ser conocida como una raza con infinitas posibilidades pero que no supieron verlas, no supieron aprovecharlas, no supieron arriesgarse. Fueron una raza con posibilidades incalculables y tan solo decidieron continuar las elecciones, y no posibilidades, de alguien que ya había decidido. Esta raza fue encontrada momificada en su hacer, aun viva aunque ine...
El momento de la limpieza - Por fecha 20/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Sus lágrimas

Su cuerpo repleto de agua no pudo contenerla más dentro de él. Llevaba muchos litros acumulados y las barreras de contención no pudieron contener más; su cuerpo fue más fuerte que su orgullo y que su psiquis. La naturaleza volvió a demostrar que ella rige todo, y que a ella nada se le escapa. El agua comenzó a salir. Primero los ojos se humedecieron y desde ese punto, las lágrimas descendieron por sus mejillas, desde sus lagrimales hasta su pera. No podía detenerlo, ya no podía detener aquel evento que estuvo siendo retenido por tanto tiempo. Ahora era momento de llorar y las lágrimas se agolpaban, y el sonido gutural las acompañaba. De a una las lágrimas se iban ubicando detrás de su predecesora. De a una las penas, dolores, perdidas y silencios se fueron posicionando, esperando su turno de ser liberadas, atrás de su predecesor. Y tenía varios litros, varios millones de lágrimas; y tenía varios silencios, millones de emociones agolpadas. Y siguió llorando sin tener el poder de f...
Entre colores - Por fecha 18/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Que goces

Que goces de un bello día Que goces de una bella noche Que goces de tu hacer, mientras lo haces Que goces de lo que ves y a quien miras Que goces de tus sentimientos y tus pensamientos Que goces de la hacer y decir Que goces de tu sonrisa Que goces tu lluvia, ya que todo lo que nos toca nos vincula íntimamente Que goces de tu andar y que este te lleve a más gozo Que goces lo que recuerdas Que goces tu pasado, tu presente y tu futuro Que goces tu gozo gozándote Es decir: que la belleza te habite en tu vida, a cada instante y eternamente. que elijas el mejor lugar para ver, vivir, hacer, decir y sentir tu vida. que tu día sea realmente tuyo, despierta cuando despiertes. - Por fecha 17/01/2014 -  Matías Hugo Figliola
La naturaleza y su deseo - Por fecha 16/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Aquella sonrisa

Y la sonrisa no se le borró de su cara.  Esta no es una historia larga ni intensa; en ella pasan cosas comunes y no hay victorias asombrosas; y aún así su sonrisa seguía en su rosto. No logró un premio de ciencias. No logró ser el abanderado de su colegio. No logró ser el mas respetado jefe de todo el distrito; ni tampoco logró ser el mas acaudalado de todos los trabajadores del mundo. No tuvo proezas que serán recordadas por varias generaciones ni descubrimientos que cambiaron, ni cambiarán, al mundo. No construyo puentes que unieron ciudades aisladas; ni edificios más altos que las nubes.  No supo escribir novelas grandiosas ni componer mejor música que Mozart. El no fue el logro de la genética de toda su generación. El no fue el mejor padre siquiera. El no fue tampoco el mejor hijo ni el mejor amigo.  El no fue nada deslumbrante; eso queda por sentado y declarado en todo lo dicho aquí. El aún tenía la sonrisa en su cara. La sonrisa ...
Canales de Allepey - India - Por fecha 14/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Quien

Quien tiene y no quiere. Quien quiere y no tiene. Quien pide y lo hace mal. Quien hace mal y no pide. Quien te sonríe muestra los dientes, mejor que muestre lo que oculta a sus dientes. Quien te abraza te tiene agarrado, mejor saber quien te abraza porque así se sabe para que lo hace. Quien te da un beso te saluda, mejor no saludar a ciertas personas. Quien te llama para hablar, mejor saber para que llama; muchos lloran por estar acostumbrados a llorar. Quien dice las cosas es malo. Quien calla las cosas es bueno. Quien miente es alguien amoroso. Quien dice la verdad es alguien odioso. Quien sabe cual es la verdad, si tan solo tenemos una idea personal de las cosas Quien sabe que es lindo, si tan solo lo vemos por nuestros ojos. Quien dice que te ama, ¿te ama o tiene miedo de estar solo o sola? Quien te felicita lo que haces, ¿te felicita o te adula o tan solo es hipócrita?. Quien pudiera contestar esto, ¿lo estaría haciendo honestamente? Quien es bueno ...
Cada vela, una plegaria - Por fecha 12/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

La oveja negra

Hace poco comprendí una frase que es usada desde hace varios largos años; pero la comprendí desde mi lugar, desde mi óptica y desde mi punto funcional, es decir que la entendí para aplicarla como a mi me sirva, como algo positivo para mi. La frase es "La oveja negra de la familia". Se le puede quitar familia y se le puede insertar allí cualquier palabra que deseen, como ser: amigos, grupo, sociedad, trabajo y algunas otras más también. Hace poco comprendí que ser la "oveja negra" no es malo. Es, realmente, algo hermoso de ser. Uno es el que tiene otro color, hace otro sonido, camina de diferente forma y con diferente estilo. Ser la oveja negra es la carga, que es obligación por detrás, de ser los primeros; de estar haciendo, diciendo, pensando, sintiendo y comunicando de forma diversa. Ser la oveja negra es darle un nuevo color a la monotonía que el cerebro tiene sobre las posibilidades, sobre las elecciones, sobre los gustos y sobre los valores. Ser la oveja...
Nuevo estilo de andar - Por fecha 10/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Su conquista. Su perdición

Tenía en su mano lo que tanto había buscado. Había logrado su cometido. Consiguió lo que tanto había anhelado y querido. Ahora era momento de descansar y disfrutarlo sanamente y plácidamente. Ahora era el momento de relajarse y buscar el modo de sanar las heridas creadas, de sanar los dolores asimilados; de olvidar las cosas realizadas. Ahora era el momento de poder tener a su preciado botín y glorificarse con, y de, el. Todos sus hijos veían su cara de miseria, de dolor y de tristeza; pero ninguno se animaba a decirle nada. Habían visto lo que su padre era capaz de hacer. Su esposa hubiera dicho algo, lo hubiera enfrentado; pero ella fue una de las perdidas, dolores, heridas y costos que tuvo este botín. Ella ya no esta aquí con él. Sus padres se han distanciado sin reparo a la primer posibilidad de hacerlo, tal asi como sus sirvientes que prefirieron perecer de hambre y no bajo las ordenes del señor. Su castillo ya parecía una ruina de cientos de años, y tan solo se había e...
En Poon Hill . A la vista de los Himalayas - Por fecha 08/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

Pregunto para no responderme

¿La gente muestra quien en verdad es? ¿La gente miente tanto como se miente? ¿La verdad, el amor, el respeto y la compasión es una virtud en estos tiempos que corren? ¿Una buena acción es vista como tal o es temida como un posible inicio de algo más? ¿Las sonrisas significan, simbolizan, lo mismo que antes? ¿El cariño, la atención, la asistencia y la ayuda están vistos como una debilidad? ¿Porque si te molesta lo que los otros hacen, tu también lo haces? ¿Señalar al afuera, alivia la pena interna? ¿La culpa siempre la tiene un otro o un algo que no seamos nosotros mismos? ¿También nos mentimos en esto? ¿A donde deseamos llegar con tantas mentiras? ¿Porque negamos el miedo que tenemos? ¿Compartir cuando se transformó en un síntoma de debilidad? ¿Un buen gesto cuando se transformo en una mala acción? ¿Porque damos esperando a recibir? ¿Porque juzgamos al otro cuando no hizo lo que nosotros queríamos? ¿No es el otro un ser con elección propia y no una marioneta nuestra? ...
A las orillas del agua - Por fecha 06/01/2014 -  Matías Hugo Figliola

La historia de los payasos

Hace muchos años ya, en una plaza que poco tenía de plaza y mucho de baldío había un circo. En verdad no era un circo, eran unos pocos payasos haciendo sus malabares, sus juegos y diciendo y haciendo reír a la gente a cada hacer. Para los niños, y niñas, tenían globos, con los cuales hacían figuras. Para los más grandecitos, y grandecitas, ya habían juegos de malabares; tirando pelotas de aquí para allá. Revoleando objetos y hasta revoleaban cosas imaginarias, como parte de sus bromas y juegos. Para los adolescentes estaban juegos de cartas, monociclos, actos de fuego y también bromas sencillas. Para los grandes lo que había era relajación; era el momento en que ellos se desligaban de la acción de estar atentos y entreteniendo, de estar preocupados cuidando a sus hijos y poder disfrutar de esos juegos que tanto había gozado en las etapas de su vida. El show duro como siempre duraba, unas cuatro horas y media, y a todos le parecía poco. Todos se quejaban a su modo, haciendo quejid...
Carreteras nepalies - Por fecha 04/01/2014 -  Matías Hugo Figliola