El supuesto mendigo, y mi debate interno (4° encuentro)

Y ahora, como podía continuar mis días de la misma manera que la había transitado toda mi vida; como podía desestimar esta información que me había llegado.
Como podía yo hacer de cuenta que lo vivido había sido una locura, sin mas que eso. Quitarle valor, importancia; ironizarlo y despreciarlo. Como es que podría realizar eso si dentro de mi ´pulsaba esa inquietud, ese deseo.
El llamado de la incertidumbre, a ese estilo de vida, me estaba atrapando cada día más. Mejor dicho, cada día estaba sonando mejor dentro mío.
Las frases continuaban sonando en mi, como campanas que congregan a sus seguidores. Ellas sonaban en mi, despertando las partes mías que sabían que lo vivido era cierto, que tenía algo muy valioso en si mismo aunque yo todavía no lo haya podido ver o entender.
Mi búsqueda fue girando en torno del deseo, del aprender, de la disposición y disponibilidad.
Tantas veces había dicho que estaba dispuesto a mejorar en mi vida, que estaba disponible para hacer tantas cosas; que yo quería aprender y que mi deseo era alguno en claro. Tantas veces había dicho todo esto y hoy estas afirmaciones dichas por mi comenzaban a tener una cierta incongruencia con lo que, de a poco, iba eligiendo.
Como podía haber estado tan seguro de que me encontraba disponible a mejorar mi vida sin tan solo hacia lo mismo de siempre, con las mismas ideas y sin tener un planteo nuevo; como pude decir que estaba disponible, si hasta la aparición de este hombre yo había negado toda posibilidad que se me había presentado. Como pude decir que deseaba aprender si repetía las mismas respuestas a la misma gente y hacia las mismas cosas sin ver realmente que hacía. Hoy me pregunto esto, desde este nuevo lugar que se había presentado en mi vida, desde esta nueva posibilidad de vivir mi vida.

Hoy, luego de muchos días de dialogo conmigo mismo iba pudiendo ver el significado del no-tener y como si llegaba a ese estado, podía comenzar a tenerme.
Antes había querido tener, y tener mucho. Tener significaba ser alguien, era respeto, era valor, era importancia; tener algo daba la importancia de mi persona. Hoy en día estaba justamente en el debate del no tener, del perder esos atributos.
Una parte mía debatía contra ello y otra parte mía lo asistía.

Sabiendo yo que todo esto estaba teniendo un nuevo valor, una nueva relevancia en mi vida; me debatía mi vida y en ella ponía mi existencia en jaque.

Los días me son duales, entre buenos días y malos días pasan mis semanas. Entre gritos y enojos, sonrisas y felicitaciones. Entre no-tener y no entender que diablos significa eso.

Esto creció en mi hasta llegar a cuestionar todo y a no entender porque estaba planteándome todo esto, si mi vida había estado bien por tantos años. Y de esto casi estuve por creérmelo; solo una parte de una frase fue la que me salvó y me trajo, nuevamente, a la superficie "duda de tí, dudando".

Hoy me encuentro en esta dicotomía de vivir mi vida y que significa esto. Que era lo que hacía y que es lo que hago.
Como hacer para no-tener y como lograr en tenerme, si yo había pensado que me tenía mientras, también, tenía.

Mi mundo de castillos, que no eran castillos sino simples chozas, se tambaleaba ante mi sentir, mi ver y mi creer. Si yo no era el mismo que antes, como podía seguir en pie lo de antes...

Esta lucha interna se libraba cada día, a cada hora había un encuentro que duraba unos pocos segundos, o el minuto completo. Y cuando comenzaba a sentir que mis fuerzas se iban agotando y que ya no podía continuar con este duelo, surgía la imagen de este hombre, las frases que de su boca habían salido y, como por arte de magia, yo estaba nuevamente refulgente de energía, ganas, voluntad y deseos.

Con cada enfrentarme, a mi mismo, pude ir viendo que simbolizaba en no-tener, el estar dispuesto y disponible. El poder que yo tenía en mi vida.
Todo esto sucedía por una razón, y eso lo estaba empezando a creer; porque, como podría ser sino que sucediese todo lo que sucedía a alguien tan común, tan normal, tan sin nada importante ni interesante que mostrar, dar o decir.

Así siguieron mis días, con sus colores cambiantes, con sus voces alentando o linchando. Y cada tanto, este hombre se me presentaba en mi cabeza, y me repetía alguna de las frases que me había dicho -mi mente me ayudaba a que pueda recordar bien esos momentos- para darme fuerzas y motivación.

Muy por algún horizonte iba comprendiendo las cosas que este hombre me había dicho, y se me hacía un lugar al cual llegar. Es por ello que, creo y siento, me encuentro caminando hacia allí.

- Por fecha 15/04/2015 - 

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