Y si lo viésemos así...

Mejor es mostrarse; exponerse sanamente. Que haya un vínculo con "un otro" para liberarnos de nosotros mismos.
Resguardar nuestras emociones por prevenir la repetición de un pasado es encerrar a nuestra parte más tierna y darles raciones diarias de dolor y miedo.

Hay que participar en la vida. Ser parte de lo que sucede es también vivir la experiencia del dolor, de la incertidumbre y de la tristeza.
Quien sabe comunicar lo que siente, lo que piensa y lo que desea es quien logra avanzar en su experiencia; en su vida.

Esto, convengamos que no es un juego de mesa pero tampoco está muy lejos de ello. Si lo mirásemos con cierta perspectiva, tendrían similitudes.
Uno siempre está en interacción con las probabilidades y posibilidades, tomando decisiones y riesgos -a veces medibles y otras veces no-. Sabemos como termina todo esto y también vamos viendo que deseamos hacer y que preferimos no.

No siempre se avanza y no todas las veces que se avance es prospero.
Progresar, siempre progresamos. Avanzar siempre avanzamos, depende de la dirección -puede ser para adelante o para atrás-.
Prosperar es cuando uno comprende el juego y lo practica con consciencia de lo que está haciendo. Tomando decisiones y siendo responsable por ellas. Esto hace que las posibilidades y probabilidades se profundicen en lo que uno desea.

Participar del juego, es ser parte; es interactuar, intervenir y poner mi mejor disposición, energía y voluntad a lo que sucede en mi vida.
El "dado" se echa a todo instante, ya que a todo presente estamos eligiendo casi todo -menos lo mecanizado como por ej: el respirar-.

Si jugásemos todos con todos, veríamos que todos pertenecemos a lo mismo, sin que ello sea realmente importante.
Compartir, comunicar y comulgar. Coexistir.

Abrirnos al vínculo con uno mismo para luego abrirnos al vínculo con un otro, que es tan solo otra experiencia de lo mismo.

Expectativa Cero