Los prejuicios y las ideas

Suspiró de tal forma que sintió que movía el bosque que estaba frente a él. Suspiró como sacando todo el peso que aquellos hombros cargaban.
Y una lágrima rodó por su mejilla, dándole la contención que el no tenía de ninguna persona. Y ella llegó hasta la comisura de la boca, y la lengua la recibió y saboreó.
Aquel sabor amargo transmutó a dulce; y aquel peso se transformó en alas. Con ellas pudo sobrevolar el bosque que sentía lo retenía.

Y no quedó el suspiro como sinónimo de inicio, de pulsión de vida.
Y gracias a aquello que asociaba a la muerte, pudo vivir.

Los prejuicios y las ideas ya pensadas... que mal le hacen al ser humano.

Expectativa Cero