Muy breve cuento

Clavos que tienen una madera, cuentan cuantos golpes recibieron a las camisas que reposan dentro del cajón. Mientras ellas cuentan las historias del diario trajinar entre sacos, corbatas y cinturones.
Sus anécdotas son más amplias que la de los clavos, y cambian a diario, pero no por ello más importantes que las de los clavos.
Quien siempre calla es la madera, ella que ha recibido miles de cortes, miles de clavos, miles de ropa para tener, miles de pérdidas y mutilaciones; ella es la que siempre calla. Y calla porque decir no libera, porque llorar no calma cuando el llanto es para pedir caridad y limosna de compasión.

Nunca la han escuchado hablar ni lo harán; mientras el silencio la contiene las corbatas, medias, cinturones, sacos, camperas, zapatos, camisas y remeras y ropa interior hablan sin cesar; emiten sonido son escuchar ni escucharse.
Cuentan penas y penurias, castigos y lamentos. Disputan la atención y el amor -porque en las posesiones y materialidad el amor ya no vale por si mismo-.

Expectativa Cero