Hoy cuento una parte de mi vida

Y hoy es que puedo contar parte de mi vida; cuando ya he vivido otra parte. Cuando ya he tenido tiempo y espacio, cuando ya he tenido la posibilidad de poder ver con objetiva mi experiencia.
Al principio todo parecía normal y cotidiano. Todo tenía ese color que me habían dicho que mis ojos debían ver.
La vista no era mala, era buena en sí. Era un lugar con formas ya establecidas y, si ello no te importaba, estaba todo en orden.
Uno no se puede quejar de lo que no sabe que les es incómodo, se entiende?. Si mis pies sintiesen una piedra en mi pie, desde el primer día de utilizar mis zapatos y, que aparte, me dijeran que eso es lo normal no habría que decir ni discutir.
Y así ha sido mi vida en aquellos años de mi vida, en colores ya pintados, en ideas ya pensadas. En palabras ya dichas y en actos ya repetidos.
La vida ha sido buena y bella en ese entonces, si uno no se disponía a ver nada de lo que no había que ver ni a escuchar lo que no había que oír.
Y hubiera sido así por toda mi vida, que no tiene mucha duración en si misma, tan solo unas décadas, menos de diez.
Tan solo un día todo sucedió, todo cambio; no fue un cambio ni tan fuerte ni tan brillante.
No hubo algo que marcara la diferencia en si; fue algo tan sutil como en sentir la briza en mi cara. Suave e imperceptible, así llego el cambio, esa pequeña chispa que inicia el fuego, aquel destello de energía que da inicio al cosmo.
Luego de eso todo fue caos, fue peor de lo que había sido; pero eso fue solo el comienzo. Con el tiempo, fui comprendiendo mi nuevo andar, mi nuevo pensar y mi nuevo sentir.
Comencé a ir disfrutando las experiencias que parecían dolorosas; eran así porque yo era quien no quería sentir. Al sentir, primero todo es raro e incómodo más con el tiempo va cambiando la percepción y se comienza a sentir lo que realmente se siente.
Y con el tiempo ... el color de las cosas tomo su propio color. El aroma de las flores toman el aroma que ellas tenían desde siempre. Con los días, meses y años el ritmo de mi vida fue de vida, y cada paso glorificaba al próximo.
Con la distancia fue que pude ver mis pasos y los paisajes que me rodeaban. Con entereza fue que pude darme vuelta y ver de donde venía. Con amor fue que pude aceptar mi pasado y aceptarlo como un bello ejercicio para estar a donde estoy.
Con la práctica que tiene un maestro, aprendí a aprender a ser aprendiz ante todo; a saber que un real maestro es aquel que se sienta con su aprendiz para revivir aquel aprendizaje y recordar como es el crecer.
Así es como hoy me doy vuelta y veo, como hoy me doy cuenta y siento. Así es como hoy me doy mi espacio y me siento en mi vida.

El pasado, aquel momento que ya no forma parte de mi presente, en si, transita en una nube que intenta atraerme y meterme allí, para tenerme perdido dentro de ella. Es el pasado quien busca crearme esa imagen para mi futuro.
Más soy yo quien veo mi presente, veo el paisaje en mis ojos y el aroma lo siento en mi nariz. Soy yo quien siente mis piernas pisar sobre esta tierra de vergel y belleza.

Y es por ello que hoy puedo contar aquella parte de mi vida, porque ya no es parte de mi vida y porque la puedo amar sin juzgar.

- Por fecha 21/02/2016 - 

Expectativa Cero


Yendo a trabajar

- Por fecha 20/02/2015 - 

Expectativa Cero