Murió

Clavo otro cuadro en aquella pared toda clavada y con cuadros. Pretendía inmortalizar sus experiencias y tan solo mutilaba una pared; intentaba retener el pasado y la vivencia y tan solo le generaba más peso a aquella casa vieja.
Sus viajes, sus mascotas, sus novias, sus autos. Todo lo que había sido era real en aquella pared, en la que todo estaba inmortalizado. Se podía recorrer su vida en tan solos 8 paredes, o al menos cierta parte de su vida, ya que cuanto más tiempo pasaba menos cuadros habían.
Su vida había dejado de ser vivida para ser recordaba. Había dejado de ser en tres o cuatro dimensiones para ser en dos dimensiones. Dejo de ser una experiencia para ser una colección.

Y su vida continuo un poco tiempo más, tan solo unos pocos meses más -y el tenía tan solo 50 años.
Murió como todo aquel que se detiene en el pasado y se aferra a él, queriendo existir en aquel bello lugar momento vivido. Pero allí no se puede vivir, se lo habían avisados sus amigos y su madre; como también se lo había recomendado su, ahora, ex mujer.

Y murió como mueren muchos otros. Murió aplastado por las paredes, agujereadas y llenas de peso extra. Murió por tantos clavos y cuadros; por aferrarse con necesidad a tantos recuerdos ya vividos.

Murió aplastado por su pasado, así muere quien no vive el presente.

Expectativa Cero