Y si optamos por cambiar

Si tus palabras no salen de tu boca, por tus labios, como puedo yo comprender lo que tu mente piensa, lo que tu corazón siente.
Como es que pretendes que yo pueda comunicarme cuando tengo una idea de lo que te sucede y no tengo tu realidad, tu percepción de la realidad, de lo que te sucede.
No nos entendamos entre las partes, como es que se puede formar un todo. Como se concibe una unidad cuando las partes están desunidas, cuando no nos conectamos; cuando estamos aislados y nos repelemos.

Estamos parados en extremos opuestos, poniendo negaciones y prejuicios a lo que puede ser un vínculo, de cualquier índole.
Ponemos trabas y desde allí reclamamos al otro por sus trabas. Negamos nuestras carencias, nuestras negaciones y nuestras estructuras deformistas. Negamos para sentirnos seguros, sensatos y sanos.
Negamos nuestra propia salud y nos suicidamos.

Cada cual en cada vereda, mirando al otro. Cada cual en cada vereda señalando al otro. Los de un lado, hacia el otro; mientras los de aquel lado señalan a los de acá.
Allí radica esa división, vemos a veredas por separado y no concebimos a la calle como unificador de esas veredas, como parte unificadora de un barrio,de un pueblo, de una ciudad, de un país, de un continente, de una comunidad (ya que el planeta tierra está unido).

Las divisiones son las que destruyen la vida, son las que nos aíslan y segregan; son las divisiones las que nos ponen a unos con otros y siempre hay un "malo" o un peligroso en algún lugar, de algún color, con algún estilo de ropa.

Comuniquemos, dialoguemos, expresemos, mostremos lo que nos pasa, compartamos, coexistamos.
Las diferencias están en las ideas y las ideas no nos gobiernan; ellas están al servicio nuestro.

Dejemos las veredas, habitemos las calles y las veredas, las casas y las plazas; habitemos en coexistencia.
Amemos... y sintamos el amor, amándonos.

Expectativa Cero